Monotonía / tristeza / odio



Monotonía,
origen común de tantos amores venidos a menos.

Tú y yo y el aburrimiento más absoluto.
Tú y yo y el paso de los días.
Tú y yo y el sexo cada tres semanas (o más).

Restos de felicidad en cada esquina de esta casa.
Fotos con sonrisas que no volverán.
Recuerdos como aquel viaje a París
o el olor a café en tu pelo,
antes deliciosos 
y ahora convertidos en nauseabunda sensación.

Mirar para otro lado.
No volver a ducharnos juntos.
Echar de menos el sabor de tus labios,
esos que ahora me muerden cada vez que intento besarlos.

— 

Tristeza,
origen común de tantos sueños rotos
                tantas decepciones
                tanto dolor.

Sentimientos perdidos en un cajón de la despensa,
entre las velas de cumpleaños pasados 
y esa horrible figura de porcelana de la boda de tu hermana.

Recordar cuando me enfadaba contigo por tonterías
como que usaras mis camisas de pijama
o pusieras cebolla en las ensaladas.
Una mueca congelada en mi cara.
Porque ahora me dueles,
             me envenenas.
Y creo que te odio.


Odio,
origen común de tanta infelicidad.

Odiarte con ganas
        con rabia
        con fuerza
        con dolor.

Odiar de verdad,
como se odia la canción del verano
o ese horrible anuncio de televisión que no paran de repetir día tras día.

Intentar odiarte como tú me odias a mi,
esperando el momento en que te vayas para siempre.
Porque yo, inerte y desolado, finjo que te odio
aunque sea mentira
aunque en el fondo quiera tenerte siempre a mi lado. 

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