La mirada del silencio



Aviones. Aviones. Aviones. 
Everywhere.

Ruido. Ruido. Ruido. 
All around.

Es doce de octubre y el ejército ha tomado las calles de Madrid un año más. 
Como muestra de poder y fuerza.
Como queriendo demostrar que los españoles aún podemos sacarnos la chorra y gritar bien alto:
¡Mirad qué grande la tenemos!
¡Mirad cuántos aviones y tanques y soldados!
¡Mirad cuántas banderas!

Y a mi nunca me ha gustado este día
porque no creo que haya nada que celebrar,
porque me asusta un poco,
porque imagino que este estruendo debe ser similar al sonido de una guerra.

Y no quiero vivir eso.
Bastante lo han vivido los que vinieron antes que yo.
Bastantes historias familiares de bombas y trincheras
de huída y hambre
de cárcel y separación
de ríos de gente rumbo a un campo de refugiados
o escondiéndose en los túneles del metro.
De miedo.

Me asusta hoy
porque bastante tuvimos con el ayer.
Quiero un futuro de libertad
y que los aviones solo vuelen para llevarnos a sitios maravillosos
y el ruido no sirva para otra cosa que bailar.






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