Oh my dog! (Vida de artista)


Como niños buenos,
perros dóciles.
Esperamos en fila india,
en silencio,
la hostia.

Vivimos la vida como si nada importara,
aunque todo importe.
Al límite.
Al día.
Siempre al borde del precipicio,
siempre al límite del cielo.

La gloria y el olvido nunca han estado tan cerca.
Ocho horas de barra,
diez minutos de arte.

El cine es sueño.
El teatro, vida.
El INEM, dinero.
Santísima trinidad de los titiriteros.

El talento no debe guardarse en un cajón.
Darse por vencido no es una opción.
Porque nadie tiene que decirnos hasta dónde podemos soñar,
o brillar,
o volar.

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