Physique / Sueño


Llueve sobre el asfalto y el mundo se vuelve loco.
Vuelan paraguas.
Corre la gente.
Coches parados.
Mojan las gotas.

Llueve a través del cristal y también dentro de mi.
Es una lluvia fina,
de esas que calan poco a poco,
duele poco a poco,
quema.

¿Cuándo decidí darme por vencido?
¿Cuándo dejé de perseguir mis sueños?

Llueve y solo quiero que pase la tormenta
y se lleve la rutina.
La apatía.
La tristeza.

Adiós al trabajo de ocho horas.
Adiós al cubículo sin ventanas.
Adiós al dinero que debo al banco.
Adiós al alquiler imposible de Madrid.
Adiós al gimnasio que nunca piso.
Adiós a los vinilos.
Adiós al sushi.
Adiós a los libros de Taschen, Rizzoli y Edelvives.
Adiós a las entradas de conciertos compradas con un año de antelación.
Adiós a las apps del móvil que nunca uso.

Adiós a todo, 
menos a mis sueños.
Porque por mucho que llueva sé que
nunca voy a dejar de soñar. 

Comentarios