No es oro todo


Los domingos la apatía vuela libre.
Se apodera del cuerpo
y lo llena de tristeza,
de dolor.

El calor lo inunda todo.
Las calles.
Las casas.
Mi estómago.
Tu pecho.

Respirar cuesta un mundo
y el mundo sigue su rumbo
ajeno a tu sufrimiento
y el mío.

Vomitas las ilusiones no vividas,
los sueños sin cumplir,
la ropa de diseño que vistes.

Yo acumulo escritos que nunca publicaré,
viajes por hacer,
emociones que no me atrevo a expresar.

Sonrisa helada.
Nudo en el pecho.
No es oro todo lo que reluce.

Los domingos por la tarde no están hechos para crear,
ni amar,
ni nada.

Los lunes por la mañana todo vuelve a empezar.


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